• marzo 19, 2026

Alex Abarza Stark, ingeniero y Gerente comercial: Una viña que narra su origen

Por Catalina Fuenzalida

En una zona marcada por la tradición vitivinícola y por un paisaje que conserva algunas de las parras más antiguas del país, Viña Doña Aurora ha ido consolidando un proyecto que releva el Maule Sur desde su propia esencia. Su trabajo se sostiene en prácticas agrícolas heredadas, variedades históricas y una mirada contemporánea sobre cómo expresar el carácter del territorio en cada botella. De eso conversamos con Alex Abarza Stark, gerente comercial de la viña, quien detalla los criterios técnicos y agrícolas que consideran fundamentales para preservar la identidad del viñedo.

Trabajar en un territorio con una fuerte herencia vitivinícola implica asumir un compromiso real con sus ciclos y su historia, explica Stark. “Preservar la identidad del Maule supone intervenir lo menos posible y permitir que cada cuartel exprese su origen de manera auténtica. Por eso, uno de los pilares de nuestro manejo agrícola es el respeto por el suelo, buscando que la uva refleje su carácter sin prácticas que distorsionen esa esencia”.

El enfoque de Viña Doña Aurora combina agricultura orgánica, principios biodinámicos y técnicas regenerativas, un modelo que permite cuidar la biodiversidad, fortalecer la vida del suelo y promover un equilibrio natural en el viñedo. “Este trabajo no solo eleva la calidad de la fruta, sino que también garantiza la sostenibilidad del ecosistema a largo plazo. Creemos que la identidad de cada cosecha se construye desde una mirada integral, donde tradición, conocimiento heredado e innovación responsable conviven”, señala. Así, cada vendimia refleja no solo el terroir del Maule Sur, sino también un compromiso profundo con el legado familiar y el futuro de la vitivinicultura.

En Viña Doña Aurora, cada vino se concibe como un proyecto con identidad propia. “Trabajamos cada nueva etiqueta como un vino de autor, con personalidad y carácter”, explica Stark. El perfil sensorial se define a partir del viñedo, la añada y la intención creativa detrás de cada vino, buscando siempre expresar elegancia, profundidad y coherencia con la historia de la viña. Dentro del proceso existen elementos intransables: el respeto absoluto por la materia prima, la cosecha en su punto óptimo y una vinificación precisa, donde la intervención se mantiene en el mínimo necesario.

“El uso de barricas, los tiempos de guarda y las decisiones en bodega están orientados a realzar el carácter del vino, no a enmascarar su origen. No buscamos seguir modas, sino consolidar un estilo reconocible y exclusivo, donde cada botella cuente una historia distinta”, agrega. Son vinos pensados para un público que valora la autenticidad, la elegancia y la expresión genuina del terroir del Maule.

El Maule Sur también ha impulsado un rescate patrimonial significativo. Cepas como País y Carignan representan una oportunidad única para recuperar identidad, historia y diferenciación. “Son variedades profundamente arraigadas en el territorio, capaces de entregar vinos con perfiles singulares, rústicos y a la vez elegantes”, señala Stark. En Viña Doña Aurora ven en estas cepas un enorme potencial para desarrollar vinos de autor, de producción limitada y alto valor patrimonial. Actualmente evalúan nuevas etiquetas a partir de estas variedades, incluidos proyectos experimentales como un espumante de País y vinos tranquilos que destaquen su identidad varietal.

El cambio climático ha sido otro factor clave en la evolución del proyecto. “Nos ha obligado a revisar nuestros manejos, especialmente en una zona donde las variaciones térmicas y los eventos extremos son cada vez más frecuentes”, explica. En el viñedo, esto ha implicado ajustes en el riego, la conducción de las plantas y los tiempos de cosecha, con foco en preservar la frescura y la sanidad de la fruta. En bodega, los cambios se traducen en vinificaciones más precisas y flexibles, además de un compromiso ambiental concreto que incluye el uso de energías limpias y la elaboración de compost a partir de los desechos de la uva.

Mirando hacia adelante, Viña Doña Aurora proyecta una etapa de consolidación integral, donde el vino dialogue con el territorio, la experiencia y el desarrollo del Maule Sur. Un eje clave es seguir impulsando la Ruta del Vino del Maule Sur y posicionar la zona como un destino de alto valor, lo que se ve reforzado con su reconocimiento 2025 como la mejor propuesta enoturística a escala humana de la región. A ello se suma la proyección de nuevas experiencias para el visitante y el objetivo de consolidarse como una viña ícono a nivel nacional e internacional, manteniendo una propuesta basada en identidad, excelencia y autenticidad territorial.

Para más información: @vinadonaaurora www.vinadonaaurora.cl

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