• septiembre 26, 2022

Rodrigo Guendelman, un verdadero adicto a la ciudad de Santiago

Han pasado 11 años desde que el periodista, Rodrigo Guendelman creó Santiago Adicto, comunidad que ha ido creciendo de manera propositiva y abriéndose a distintos canales para hablar de arquitectura y urbanismo, arte público, transporte, panoramas y espacios comunes, entre otros. Y lo hace desde su programa en Radio Duna y en su columna en La Tercera.

Su fascinación por la ciudad de Santiago lo lleva a recorrerla caminando cámara en mano, aprovechando toda oportunidad de fotografiarla y compartirlo con sus seguidores. Ello refleja su carácter urbano, que lo motiva a moverse en Metro, bicicleta o a pie no sólo para dirigirse a sus trabajos o “mis headquarters”, como él mismo los define.

Esta vez desde el otro lado del micrófono, el periodista, nos cuenta cómo su hobby se convirtió en una gran comunidad con miles de seguidores que se interesan por los temas de ciudad.

¿Qué te llevó a dedicar tu profesión a difundir temas de ciudad y cultura?
Partí hace 11 años en Twitter usando el #santiagoadicto para contrarrestar el #santiasco, que estaba muy presente en esos tiempos. Vivía en una ciudad que me gustaba, que quería y que tenía un montón de cosas buenas. Cada vez que subía una foto o comentario, le ponía el hashtag.
En octubre de 2011 publiqué una columna en Tendencias de La Tercera, donde escribo hace tiempo, y la titulé Santiago Adicto. El sábado cuando la vi publicada, dije, voy a crear una cuenta en twitter que se llame así. Después hice cuentas en Instagram y en Facebook. Todo mi tiempo libre lo dedicaba a caminar y a mostrar cosas. Era un hobby que me fascinaba. Y luego no sólo era caminar y mirar, también difundir.

Cuando el 2015 terminó su programa Divertimento junto a María Gracia Subercaseaux, presentó un proyecto para seguir en radio. El programa se llamaba Santiago Adicto. Al poco tiempo tenía además un espacio en el Noticiario Central de Canal 13 que se llamaba Hay que ir, que también tuvo una positiva acogida.  “Entonces de repente, dice Guendelman, estaba en radio hablando de ciudad, en televisión hablando de ciudad, en redes sociales. Y mis columnas del diario, empezaron también a orientarse a esos temas”.

Su labor lo ha hecho merecedor de importantes reconocimientos, como el del Colegio de Arquitectos por su contribución a la difusión de temas de arquitectura, patrimonio y ciudad. Además, colabora en el Directorio de instituciones de manera pro-bono, como el Centro Cultural Gabriela Mistral, Fundación Mas Mil, Ciudad Emergente, entre otras.

 


¿Cómo podemos contribuir como ciudadanos a iniciativas que promueven nuestra cultura y tradiciones?
C
ambiando la mirada. Hay que querer el lugar donde uno vive para desde ahí pensar, criticar, aportar, construir, contribuir. Mi Instagram personal tiene 20 mil seguidores y Santiago Adicto, 520mil, lo que demuestra que con pasión y cariño se puede desarrollar una comunidad o un movimiento. En el fondo, Santiago Adicto es mucho más grande que yo. Mi nivel de conocimiento como periodista fue apenas una pequeña ayuda. Lo que hay es pega, pega y pasión.

¿Qué es lo que más te gusta de lo que has descubierto en Chile?
Siento que lo he recorrido muy poco, lo conozco mucho menos que Santiago. Hace tres o cuatro años cree la cuenta Chile Adicto, que en realidad en Instagram es @adictoachile y va muy bien. Me he sorprendido con regiones que conocía muy poco, como la zona del Maule en la Cordillera, es maravillosa. Y también lo es la región de Aysén y todo lo que queda por conocer. 4
¿Cuál es tu visión de Santiago como Capital de Chile?
Es la ciudad donde viven casi ocho millones de personas, donde hay más mezcla, especialmente con la inmigración. Más de un millón de migrantes, de los cuales casi la mitad son venezolanos y gran parte de ellos están en Santiago. Ello la ha convertido en una ciudad hibrida, mixta y heterogénea y de a poco, más respetuosa. Pero al mismo tiempo, es una ciudad muy segregada, con muchos defectos por mejorar para hacerla más justa. Y es, yo creo, la capital del mundo como metrópolis, con la geografía más impresionante que puede existir. Desde la Plaza de Armas ves una montaña de 5.424 metros que es el Plomo, una cuestión alucinante.

 

¿Cómo eres en tu casa, te preocupa el tema estético, participas de las decisiones de elegir mobiliario o ambientar un espacio?
Cuando vivía solo, entre los 25 y 35 años, era bien preocupado. Me gustaban las cosas sofisticadas y el diseño. Era medio neurótico jajaja (risas). Ahora que ha pasado el tiempo y que tengo dos hijos, el tema me importa menos. Soy más práctico y austero. Me importa más vivir bien en el sentido de vivir relajado, que vivir rodeado de cosas lindas. Mi mujer es la que toma las decisiones respecto de cómo se ambientan los espacios o qué mobiliario elige. Me pregunta, pero las decisiones generalmente las toma ella.

¿Cómo defines tu casa? ¿es representativa de ti y de tu familia?
Sí, mi casa es representativa. Cuando tienes hijos dejas de pensar en ti y empiezas a pensar en cómo vivir la vida con tu familia. Por eso mi casa está cerca del colegio. Tiene un jardín, que ha sido fantástico en tiempos de pandemia, con lindos árboles y plantas y desde algunos espacios, se puede ver la Cordillera y el cerro el Plomo, y eso para mí es muy importante.

Contactos:
@santiagoadicto

 

 

Carlos Rosenberg

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