• diciembre 4, 2022

Juan Yarur, Coleccionista de arte contemporáneo – “No me importaría entregar mi vida en sufrimiento por el bienestar de mis hijos”

“Estoy en un lugar que jamás imaginé que podría haber estado feliz”

 

“Cambié mi vida cien por ciento por mis hijos, al mismo tiempo que mi casa”

 

Por: Doris Cancino

 

 

Si tuviera que definir esta entrevista en una palabra, sería amor. Amor por la familia, los hijos, el arte y la vida en general, eso es lo que nos transmitió Juan Yarur en esta sincera conversación.

No podemos dejar de mencionar que es poseedor de un estilo único, auténtico y vanguardista, que se percibe en cada fibra y vibra que lo viste, pero todo pasa a un segundo plano cuando comenzamos a hablar de sus hijos.

Los invitamos a leer su entrevista, donde conversamos de su pasión por el arte y principal motor… sus hijos.

 

 

Su Padre

 

Desde pequeño, siempre le llamó la atención la estética. Creció rodeado de cosas lindas y de visitas a museos, donde empezó a sentirse atraído por el arte. Recuerda su infancia como una etapa no específicamente feliz, “mi felicidad dependía solamente de estar con mi mamá y papá, quería estar con ellos y eso era al final del día todo lo que me interesaba. Al tener mucha diferencia de edad con mis otros hermanos, me crie como si fuera hijo único”, comienza recordando.

Al hablar de su padre, su rostro cambia entre una mezcla de amor y nostalgia “con mi papá siempre hice lo que quise, desde acompañarlo a la oficina, hasta estar con él y punto, realmente no importaba que hacíamos, era simplemente estar juntos. Por eso mismo, intento que mis hijos sean regalones, porque siempre lo fui, y es el ejemplo que tuve. Si me dicen upa, ahí voy, no importa el cansancio, ni nada”, sonríe.

La muerte de su padre fue un cambio y un golpe muy fuerte en su forma de ver y enfrentar la vida. No obstante, hoy reflexiona y procesa con gran madurez, “creo que nunca hubiese llegado a este minuto en mi vida si no hubiese muerto mi papá. Era su guagua y quizás no habría madurado tanto. Pienso que a veces somos super egoístas con la muerte. Cuando alguien que uno quiere se va a morir, realmente no pensamos en esa persona, sino en lo que vamos a sufrir sin ella, debemos aprender que nada es eterno. Hoy después de mucho tiempo, entiendo que estaba bien que mi papá se muriera, por más duro que suene.  Él fue una persona super importante, jovial, lo pasó chancho, amaba la vida, pero finalmente tenía muchas enfermedades, estaba postrado, le daban preinfartos, quería hacer más cosas y no podía. Murió cuando yo tenía 21 años”, nos comenta emocionado.

 

Matrimonio con hijos

 

Felipe y Juan se conocieron en Santiago, en una cena de un amigo en común. Si bien en un comienzo no proyectaban su relación, hoy están casados y con dos hijos, Cora y Cirilo.

Desde antes de casarse Juan sintió la inquietud de formar una familia, pero nos confiesa “al ser tan cercano con todos mis hermanos, siempre anduve corriendo de casa en casa, haciendo cosas por y para ellos, y empecé a sentir que todos tenían su familia formada, si bien soy parte, no es lo mismo. Estaba con Felipe en ese minuto y le dije que quería tener hijos, y me contestó que le daba miedo, que no estaba seguro si quería ser papá, ante lo cual respondí, contigo o sin ti, pero esto va”, sonríe.

Y continúa, “me da lo mismo que digan que se necesitan dos o esperar a la persona perfecta, eso no existe. Finalmente fue con… así partimos el proceso, Felipe con susto de no ser un buen papá, pero yo estaba muy seguro de que sí lo sería. Comenzamos a buscar lugares en distintas partes del mundo, fue un proceso largo, con muchos exámenes, abogados, entre otras cosas. Con la Cora fueron casi dos años”, nos comenta.

 

 

¿Qué ha sido lo mejor de ser papá?

 

El amor, sin duda. Es inexplicable, por más que te lo digan es imposible dimensionar. Te deja de importar tu vida y estás feliz de que así sea. Es estar completamente satisfecho de entregar tu vida a otra persona, literalmente preferir el dolor personal antes que a alguno de tus hijos les pase algo. Esa frase la escuchas de tus papás, amigos, y ahora entiendo que ese amor es real, que existe el “daría mi vida por ti sin pensarlo”. No me importaría entregar mi vida en sufrimiento por el bienestar de mis hijos. Es tan surreal, sobre todo como hombre gay, cuando veo a la Cora caminar siento que es un milagro. Finalmente, somos lo mismo que una pareja infértil, nos costó mucho y ahora verlos, es un milagro. Hace 20 años atrás, no me habría imaginado que esto fuera posible. Son nuestros hijos, tienen nuestros genes, nos vemos representados en ellos, es alucinante. Sin embargo, siento que las mujeres han hablado de crianza mucho más tiempo que los hombres, están infinitamente más preparadas; y me han ayudado un montón.

 

Pensando en algo que no tuviste de pequeño, ¿Qué te gustaría entregarles a tus hijos?

 

Dependerá de las circunstancias, pero principalmente herramientas para su futuro. Me cuesta pensarlo, pero no quiero decir la típica frase, “que sean felices”, porque eso no existe, creo en poder trabajar nuestra felicidad y bienestar real. Ningún padre querría lo contrario. Quiero entregarles herramientas, que conozcan el mundo y tengan más o menos la vida que forjé, que no fue algo que me dieron, sino que fui construyendo. Entiendo también, que al criar niños tan libres, estos se te van. En este minuto no sé qué quiero para mis hijos, solo sé que quiero tenerlos cerca, cambié mi vida cien por ciento por ellos, al mismo tiempo que mi casa.  Finalmente, uno hace lo mejor que puede, y resulta incuestionable lo que hace cada padre, porque uno no está en los zapatos del otro.

 

 

Remodelación

 

Al entrar en su departamento priman los colores claros, muebles y adornos que generan un ambiente acogedor y aún más importante es un espacio cómodo y pensado para los niños. Juan nos comenta, “mi casa hace poco tiempo era muy distinta, hoy es beige. Antes no era así, la remodelé completa, porque esta era mi casa de soltero y como tiene varios pisos, nunca fue pensada para niños. Al momento de decidir tener hijos, pensamos que no podía parecer una casa sexy, sino más bien un hogar para los niños. Todos los detalles de seguridad están pensados para ellos, por ejemplo, los cuadros están a cierta altura y así no los pasan a llevar, las telas son lavables, entre otras cosas. Está todo ideado para que los niños vivan muy felices. Confié ciegamente en mi arquitecta y dejé ciertas cosas que en otro momento no hubiera transado por nada, a cambio de comodidad, rapidez y no gastar una fortuna. Además, estamos construyéndonos una casa, y ahí sí que me he dado muchas vueltas. Ayer mientras celebrábamos los 16 años de mi papá, miraba mi casa y pensaba lo feliz que estoy en un lugar que jamás imaginé que podría haber estado feliz. El living lo he remodelado cuatro veces en quince años; y siento que, en este minuto de mi vida, esta es la mejor versión. El trabajo que realizó la arquitecta Daniela Uribe ha sido super metódico, ordenado, se cumplió todo”, nos relata.

Otro punto interesante es el arte, que fue pensado para Cora y Cirilo. Como anécdota Juan nos cuenta, “en un viaje a Ámsterdam fui a uno de mis museos predilectos a buscar mi obra favorita y no sé, si con los niños me ha cambiado el gusto o me he puesto más conservador, pero al observar la obra no me llamó tanto la atención, porque tiene masacre, niños en sufrimiento, entonces ya no me gustó. Antes tenía un neón de la artista Tracey Emin que decía “People like you need to fuck people like me”, super famoso y lo saqué. No sé si estoy coartando mi libertad, o bien estoy en modo padre”, sonríe.

 

 

AMA

 

El año 2008, Juan decidió formar la fundación AMA en nuestro país, con el objetivo de fomentar el arte y la cultura. Pero tras ella, existe también el cariño y amor hacia su padre. “Cuando murió mi papá, quise hacerla en su honor, pero al mismo tiempo que me gustara y fuera una pasión. Y así, este amor sumado al arte, (que fue una especie de ensayo, prueba y error de las cosas que me gustaban), empezó la fundación. En un principio era una beca y de ahí fue creciendo. Trajimos exposiciones, mostré mis colecciones en Chile y otros países, hemos hecho cosas super interesantes”.

Juan comenzó hace 16 años con un trabajo muy minucioso, que busca lograr el reconocimiento del arte chileno. Sin embargo, considera que la poca visibilización de nuestro país en la materia, no se debe a la falta de espacios, sino más bien a la de embajadores. “Si hablamos de países como Argentina, Venezuela, Colombia o Brasil, por ejemplo, han tenido grandes artistas, pero también mucha gente que los ha exportado y visibilizado. Por el contrario, nosotros mucho menos. Ahora es distinto, porque estamos en un mundo mucho más global. Todos los coleccionistas o gente que le ha gustado el arte dieron vuelta el mundo mostrando a sus artistas, los hicieron conocidos y tal vez, nosotros no tuvimos eso. Cuando hablamos de artistas famosos chilenos, hay muy pocos que son conocidos. Por ejemplo, Manuel Ortiz de Zárate fue un pintor y escultor de los años 20, contemporáneo y amigo de Picasso, e incluso en su museo hay obras de él y acá en Chile nadie lo conoce, y es ¡fantástico! Hay un montón de gente así, que no ha sido visibilizada”.

Su postura al observar el arte es de apreciación, pero no es su día a día. “Antes el mundo del arte era mi tema, hoy lo siento lejano y me resulta extraño. Me siento alguien básico, (sonríe)… mi tema es, hablemos de los niños, literalmente tengo cabeza de pañal. Me ha pasado que con personas que no tengo nada en común, ahora podemos hablar sin parar. Es como un monólogo, no sé si realmente nos estamos escuchando, pero cada uno está hablando de sus hijos felices. Mi foco es la crianza, estoy preocupado de las actividades de los niños y el resto del tiempo intento hacer mis cosas. Tengo harta ayuda, pero estoy infinitamente pendiente de todo, me siento como el asistente de mis hijos (sonríe). Estoy todo el día pensando qué harán, en su bienestar. Mi vida cambió, ahora estoy en Chile preocupándome de que ellos estén estables”.

 

¿Qué proyectos tienes?

 

Estamos con una exposición de la colección en Touchstones Rochdale en Manchester que comenzó en septiembre y estará hasta enero 2023. Tenemos obras en préstamo en la Bienal de Venecia y en el Cooper Hewitt, Smithsonian Design Museum. Y el 2023 tenemos un proyecto de exhibición en Chile y serán en su mayoría obras 3D. Estamos editando un libro sobre la vida y obra del artista Chileno Francisco Copello, que esperamos compartir el año que viene. Los tiempos no dan para todo lo que quisiéramos hacer con la Fundación, pero al involucrarme con el arte, vuelvo a sentir un brillo y excitación que no sentía hace tiempo.

 

¿Más hijos?

 

Queremos tener más hijos, uno más. La nueva casa tiene cuatro piezas (sonríe).

 

 

Para más información:

IG: @ juanyarur

 

Créditos Fotográficos:

Simon Pais Thomas

IG: @ simonpaisthomas

 

Estilista:

Alejandro Castillo

IG: @estilouy

Carlos Rosenberg

Read Previous

Alejandro Hartwig – Viñedos Laura Hartwig: La etiqueta de la Viña

Read Next

Factoría 47 – Lámparas y objetos de decoración: Hecho a mano

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *