• mayo 22, 2022

Francisca Mery Satt

“Siempre supe que me iba a dedicar a la joyería”

 

Por María Alejandra Troncoso

 

Francisca Mery Satt es un nombre reconocido en el mundo del diseño y el arte. “Una joya es más que un objeto, es una creación artística”, destaca quien hoy lidera la empresa familiar junto a sus hermanas Macarena y Paulina, Joyería Mery Satt, que en los últimos 35 años ha marcado tendencia por su estilo, innovación y calidad.

Vinculada desde siempre al mundo de las joyas, Francisca, la hija mayor del matrimonio formado por Marcelo Mery y Marlene Satt cambió las leyes por el marketing pues como destaca, “siempre supe que me iba a dedicar a la joyería”. Hoy distribuye su tiempo entre sus roles de esposa y mamá de tres hombres, su cargo de Directora Creativa en Mery Satt, el diseño de joyas y la cocina, hobbie que le apasiona y que la llevó a escribir un libro que espera lanzar pronto.

 

 

¿Cómo es trabajar en una empresa familiar?

Es un reto. Los hijos quieren demostrarle a los papás que lo hacen bien, que uno no llego ahí por ser la hija del dueño. Hay harta presión social, sobre todo cuando uno es más joven. Estudié leyes primero. Luego decidí cambiarme a marketing, y a eso me he dedicado todos estos años y  ha sido fantástico.

 

Cuando mi papá tenía 40 años, trabajaba en una empresa farmacéutica dedicado al marketing. Un día decidió que no quería trabajar en eso toda su vida y entonces no se usaba ser emprendedor. Mi mamá, que es hija de papá libanés y toda su vida ha tenido negocio, lo apoyó. Entre los dos lo pusieron todo en este proyecto y comenzaron con venta de joyas mayorista. Como ambos son muy cariñosos, lograron rápidamente una base de clientas fieles que nos visitan hasta el día de hoy.

 

¿Cuándo deciden abrir una tienda?

En los 80´ comenzaron con la venta al por mayor en joyerías de Santiago y  regiones. Ese fue el inicio. Actualmente tenemos dos tiendas en Mall Costanera Center, una en Parque Arauco y otra en el Portal La Dehesa. Es un trabajo de lunes a domingo con turnos. Yo atendí muchos años, lo que fue una escuela de vida.

 

Desde los 18 años trabaja en la Joyería. De hecho es una de las colaboradoras más antiguas de la empresa, destaca Francisca, quien reconoce que su papá las ha dejado hacer muchas cosas. “Hay un choque generacional por un tema de edad. Después está el tema de internet. Un día mi papá nos dice, ¿Dónde está la publicidad de internet?, ¿Dónde puedo verla?, ¿Por qué pagamos por esto? Él quería lo físico. Pero después se dio cuenta de las mejoras y comenzó a darnos más libertad y eso que era difícil para él”.

 

 

¿Cómo ves la evolución de Mery Satt?

Nosotras trajimos el mundo de la joyería a Chile. Antes tu ibas a un joyero que te hacia una joya que copiaba de otra y se hacía famoso y todos usaban lo mismo. Nosotros no queríamos eso.

También incorporamos colores a través de las piedras, porque a mi mamá le fascinan. A ello se suma la atención cercana y personalizada. Nuestras tiendas están pensadas y diseñadas en un formato tipo bar y con una exhibición tipo galería de arte, donde cada cliente se puede mover por todos lados e ir mirando la mayor parte de nuestras joyas.

 

¿Qué novedades tienen?

Este año para nosotros ha sido súper bueno, luego de una adaptación, nos volcamos a full a las ventas online. También vamos abrir una nueva tienda en regiones y estamos preparando el lanzamiento de nuevas colecciones.

 

Somos bien dedicados. Nuestro objetivo es que lo que se lleve el cliente sea lo mejor y al mejor precio. También impusimos un modelo de joyería con un rango de precio muy amplio. Y ese es el trabajo de marca que hemos hecho. Si alguien regala para una primera comunión una medalla de plata con una cadenita en una bolsa de Mary Satt, la gente queda chocha porque sabe que es un buen producto, no necesariamente por ser un producto caro, sino por ser bueno.

 

Rodeada de áreas verdes, Francisca nos recibió en su casa que al igual que en las tiendas de Mery Satt, tienen su sello.

 

¿Hace cuánto viven en esta casa?

Hace seis años. Vimos el potencial y la remodelamos completa. Lo único que falta es la cocina para lo que necesito tiempo. En mi casa anterior yo hice la cocina y la experiencia es traumática.

Con la ayuda de una oficina de arquitectura hemos creado una casa súper vivible para nosotros, tiene harto espacio, buen jardín, los niños traen mucho a sus amigos, ahora las pololas. Mi dormitorio ocupa todo el segundo piso. Tiene linda vista y cuando tienes niños grandes es cómodo tener separado el ambiente del matrimonio.

Me encanta la decoración. Mi marido no opina mucho, pero sí me regala cosas lindas, como un Tenango,  un cuadro 100% bordado con una técnica mexicana que está en vías de extinción. Yo quería uno. Lo encontró en México y me lo regaló.

 

 

¿Cómo definirías el estilo de tu casa?

No tiene una definición exacta porque yo sigo lo que me gusta y tengo la capacidad de ver el potencial. Tenemos muchas cosas de cuando vivíamos en Filipinas, viajamos harto por Asia y trajimos un montón de cosas, mis manteles de la india, una loza de Singapur, unos leones de Hong Kong para la suerte, mi Tenango de México, unos cuadros de la primera vez que fui a Tailandia.

 

https://merysattjoyas.cl/

 

 

Carlos Rosenberg

Read Previous

Elizabeth Kassis “Una mujer de tomo y lomo…”

Read Next

Gonzalo Cienfuegos: “ Mi gran escuela fue la docencia”

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *