• septiembre 26, 2022

En medio de los cerros de colores en el patrimonio arquitectónico de Valparaíso, podemos encontrar Casa Puente, Art & Wine, un lugar que realiza una interesante mixtura entre la conocida arquitectura del puerto con distintos artistas chilenos en cada una de sus habitaciones y rincones.

A solo unas horas de Santiago se puede llegar a este interesante lugar que se encuentra cercano a varias de las importantes atracciones turísticas y culturales de la ciudad, como son los ascensores, el Palacio Baburizza y los paseos Atkinson y Gervasoni.

 

 

¿Cómo nace Casa Puente?

Este Hotel Boutique nace desde la restauración de una casona centenaria,  icónica de Valparaíso, de esas casas porteñas que tienen un apellido: la casa de los cuatro vientos, la casa crucero, la casa barco, etc. de esta misma manera la Casa Puente tenia esta carga de reconocimiento, ya que se accede por un puente al piso superior, desde el cual se puede descender hacia los pisos inferiores dando cuenta de una geología tan típica porteña, está de la construcción en la quebrada.

 

De esta manera se opta por mantener el nombre con el cual la casona era reconocida, siempre dentro de un principio de respeto al patrimonio cultural. La casona estuvo abandonada por más de una década y está a punto de ser solamente un recuerdo. Su restauración fue un desafío que se extendió por casi 2 años. Una casona hermosa que volvió a la vida, que pasó de ser un escondite para delincuentes a un lugar mágico que aporta al entorno y consolida el barrio como un sector turístico y cosmopolita.

 

 

¿Cuál es la experiencia que ofrecen?

 

Nuestro concepto se trata de hacer contrastar la espacialidad que ofrece una casona centenaria con el arte contemporáneo, de esta manera cada habitación fue desarrollada por un artista chileno diferente, entre ellos Oscar Barra, Lorenzo Moya, Marco Antonio Diaz, Julita Luco, Fernanda Saldivia, Maite Izquierdo, Edwin Rojas, Eliana Simonetti, Pauline Cristi, Lobsang Durney, José Fernández y ahora se incorporan a las intervenciones Catalina Blaise y Alejandro Balbontin.  Así cada habitación es una experiencia, es una invitación a soñar en Valparaíso y despertar dentro de una obra de arte.

 

Además, los espacios comunes se plantean como una galería de arte donde los mismos artistas exponen y pueden vender sus obras, la idea también es ser un puente entre el arte y el público. De esta manera, rescatamos el patrimonio para convertirlo en un hotel de arte y de vino, el alma y el elixir, la inspiración y la obra.

 

 

¿Cuál es su público objetivo?

 

El turismo se puede dividir en dos grandes áreas. Por un lado, está el turismo de consumo, playa, baile y por otro el turismo de experiencia, aventura o cultural. Valparaíso destaca ofreciendo un turismo de experiencia cultural, en ese sentido para nosotros fue importante ser un aporte en ese sentido. Nuestro público es aquel que busca una historia, una leyenda, una gastronomía diversa y un nuevo conocimiento. A menudo son parejas antes de la pandemia destacaban los extranjeros, principalmente europeos. También aquellos adictos al arte del dios Baco, que toman tours por el día a Casablanca. La verdad Valparaíso ofrece un sin número de opciones para conocer visitar y siempre aprender.

 

 

¿Desde qué motivación nace esta idea de mezclar el arte con un hotel?

 

La verdad es que detrás de este proyecto hay varios arquitectos, y a la mayoría de los arquitectos nos hubiera gustado ser artista, creo que tenemos un cierto placer por las artes visuales y la idea era poder compartir eso.

 

Como mencionamos anteriormente, la idea de la Casa Puente, fuera más que el icónico puente que marca el acceso a la casona, sino también desde una perspectiva conceptual fuera un puente, un vínculo entre el arte, los artistas y los huéspedes.

 

 

¿Dónde están ubicados y qué atracciones turísticas están cerca?

 

Estamos en Cerro Alegre, Pasaje San Agustín 552. En plena zona patrimonial.

Tenemos estacionamiento, de modo que los huéspedes pueden dejar su auto y recorrer la ciudad como esta fue desarrollada, a la escala del pie, todo está cerca, caminando, restaurantes, museos, miradores. Destacan Paseo Yugoslavo, con el palacio Baburizza, Paseo Dimalow con su sinfín de restoranes, Paseos Atkinson y Gervasoni, donde se puede encontrar el museo de Lukas. Y ahora hace poco abrió el Museo del Grabado, también en el barrio. En cada calle, a cada paso se puede encontrar un motivo para sorprenderse.

 

 

 

Carlos Rosenberg

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