• julio 13, 2024

EDUARDO GUIMPERT, Arquitecto – “Acá el ego no debe ser un estorbo. Los arquitectos debemos ser un instrumento, una guía, una luz”

Por Karina Arrepol Miranda

 

Contenido destacado: “Mi visión del arquitecto es la de ser el guía para hilar e interpretar las ideas y sueños de las personas”.

 

 

Este versátil arquitecto, tiene más de 20 años de experiencia diseñando diferentes proyectos, y todos de alta gama. Viene de una familia, también de arquitectos, por lo que vivió su infancia visitando obras, lo cual recuerda con nostalgia. Pudiendo elegir la arrogancia como aliado, él insistió en que el ego de “artista” no debe entorpecer el proceso creativo entre cliente y arquitecto. En esta entrevista, Eduardo se reencuentra con sus raíces y pasiones, y nos cuenta interesantes detalles de un proyecto en el norte.

Su relación con la arquitectura va muy estrecha con su infancia. “Mis padres eran arquitectos y compañeros en la Universidad Católica. Tengo recuerdos desde muy pequeño caminando por el Campus Lo Contador, acompañándolos a sus obras, verlos trabajar bajo la música, y disfrutar de su arte y bellos dibujos. Es un legado muy fuerte en mi familia”.

 

 

La versatilidad del diseño

 

¿Qué disfrutas de diseñar?

 

Diría que al igual que la lectura, disfruto del proceso de la creación de mundos. En este sentido, espacios y formas, llenos y vacíos, luces y sombras, que creen ambientes que interpreten lo que el cliente sueña para un habitar en armonía con su propia personalidad.

 

¿Qué inspira las formas que das a las casas que has diseñado?

 

El elemento principal es el claroscuro, la luz y la sombra. Aquello que es capaz de dar ambientes que se transforman durante el día y la noche, afectando nuestros sentidos.

 

Tal como decía Le Corbusier “la arquitectura es el juego sabio, correcto y magnífico de los volúmenes bajo la luz”. En mi percepción, su real significado no es la forma, sino su efecto sobre el habitante, sus emociones. Es por esto que la forma siempre responde a ese manejo de la luz. Es una consecuencia. Tanto de manejo de vistas, como de luces y sombras.

 

 

Al revisar su trayectoria y remontarse a su infancia, Eduardo, recuerda su temprano inicio en la arquitectura. Sintió que era importante volver a aquello: las raíces, y nos señala que “definir cuáles eran mis sellos o pasiones que han acompañado el proceso creativo de los proyectos que me ha tocado desarrollar. En esa búsqueda definí tres puntos”. Y al respecto, nos explica.

 

“Claroscuro, es así como los rayos del sol penetran las hojas de los árboles y generan un ambiente específico, casi mágico. Esa búsqueda también ha sido constante. Como la luz puede generar distintos ambientes, especialidades y sensaciones durante el día, potenciando así la experiencia del habitar”.

 

“La percepción, en mi caso particular, es el desafío principal que siempre ha estado enfocado en poder interpretar, hilar, definir y dar forma a las ideas y sueños de los clientes. Acá el ego no debe ser un estorbo. Los arquitectos debemos ser un instrumento. Una guía. Una luz”.

 

“Innovación, otro punto que ha estado siempre ligado a mi proceso en la búsqueda creativa constante. Pero en lo particular, soy un amante de las nuevas tecnologías, sean estas tanto en materia de softwares cómo en tecnologías constructivas”.

 

“Tomando en cuenta estos tres pilares, hay una obra en particular, que creo los representa de forma potente; la casa G+D, ubicada en el condominio de Agua Dulce, en la localidad de Huentelauquén, en Canela, Coquimbo”.

 

 

El mayor desafío

 

Es sabido que trabajar con o para familiares supone un gran desafío para cualquier profesional. Y muchas veces no se aceptan proyectos justamente por lo complejo que puede ser llegar a acuerdos, o verbalizar la opinión real sobre los resultados. Sin embargo, Eduardo tomó el reto y sobre aquello nos comenta.  “Este proyecto es muy particular ya que por primera vez aceptaba un encargo de un familiar, Andrés Guimpert y Macarena Dippel. Lo que generaba un desafío mayor al diseño”.

“El terreno tenía varias condicionantes, explica, junto con las normativas propias del condominio. Además de estar en una zona árida con ráfagas de viento y propenso a la radiación del sol, aunque en particular, es una zona con mucha nubosidad matinal. El mayor énfasis se le dio al manejo de la luz, y a crear ambientes de encuentro, como también, espacios de privacidad. La distribución se realizó pensando en que son un grupo de personas a las que les gusta disfrutar de la vida en familia. “La casa se divide en tres zonas, la primera, una zona de encuentro familiar de gran tamaño ya que es una familia que suele compartir en conjunto; luego la zona de habitaciones de niños y visitas, y finalmente, la habitación principal”.  

 

La tecnología y la luz como personajes principales

 

Este curioso profesional del diseño busca constantemente que la innovación cautive sus sentidos y los de sus clientes. Por ello propone opciones con tecnología avanzada en sus proyectos. Está a la vanguardia de las tendencias en diseño de la mano de la domótica y otras técnicas. Sobre aquello, Eduardo nos ilustra: “todos estos espacios están separados por patios de luz que generan colchones acústicos y a la vez espacios de contemplación o de encuentro. Así como la luz penetra las hojas de los árboles, la casa se rodea por celosías de bloques de madera y paneles móviles, que dan privacidad, ambiente y protección solar en puntos específicos”. 

 

En materia de innovación constructiva, continúa, “con ayuda de la empresa Timber, toda la estructura y bloques se desarrolló en un software y se envió por piezas enumeradas para ensamblar, ahorrando así meses de construcción y dando un acabado perfecto. Los clientes están muy felices con la casa y por ende yo aún más por el resultado”.

 

¿Cuáles son las materialidades y la paleta de colores que se llevan hoy en el diseño de una casa?

Si bien en estos 20 años de experiencia, he desarrollado proyectos de todas las escalas y materiales, edificios y viviendas, el material que preferentemente acompaña mis proyectos es la madera, por su nobleza y expresión. Siempre manejándola en tonos claros, grises y albayalde. Creo que, junto a la piedra, son los materiales que generan mayor conexión con nosotros como personas dada su naturaleza.

 

 

De tus proyectos recientes, ¿cómo los abordas y qué sello les imprimes?

 

Siempre intento innovar, que el proceso sea un espiral constante. El sello propio es intrínseco pero la búsqueda permanece. Con el pasar de los años podré ver con mayor claridad cuál fue esa evolución. La forma de abordarlo siempre comenzará con la visión del cliente y sus expectativas.

 

Eduardo Guimpert es uno de esos profesionales que destaca más allá de su título, el talento que demuestra en cada singular proyecto que desarrolla lo hace un cotizado arquitecto, porque se arriesga sin miedo, porque propone con un asertivo descaro jugar con los vientos, las materialidades y la luz, y como amante de las nuevas tecnologías, siempre tendrá revolucionarias ideas que ofrecer a sus clientes.

 

Para más información:

IG @guimpert_atelier

 

 

 

 

Carlos Rosenberg

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